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Miércoles 07 de enero de 1998

ARTISTAS Y COMPAÑIA: CAROLINA PAPALEO  
"Se cumplió mi sueño"

Volvió de México, donde filmó a las órdenes de Arturo Ripstein. Antes de irse había tenido que dejar El Signo porque su novio trompeó al autor.

FERNANDA IGLESIAS

ORGULLO. "Me parece más que conveniente para un elenco tener a una actriz que trabajó con alguien tan importante."





¿Cómo fue la experiencia de filmar en México con Arturo Ripstein?

Bastante fuerte. Estaba deseando llegar allá y que él me diera instrucciones. Además, quería mirar ese mundo que había creado para la película.



¿Te trató bien?

Tiene fama de ser un tipo bravo. En México me enteré de que hay actores que no quieren filmar con él porque es muy rígido. A mí me pareció una persona más bien seca, pero la pasé muy bien, me trató maravillosamente. Eso sí: en el set nadie toma ni media decisión sin su aprobación.



¿Cuál es tu personaje en El evangelio de las maravillas?

Es una prostituta argentina que llega a México con la obsesión de viajar a Disneylandia. Pero un cliente se mata delante de ella y entonces comienza a huir. Se encuentra con una nena que la lleva a un lugar que se supone se convertirá en la nueva Jerusalén. Regenteado por Paco Rabal y Katy Jurado, es una especie de purgatorio donde se decantan las miserias humanas.



¿Por qué te eligió Ripstein?

Yo lo conocí en el Festival de Cine de Mar del Plata, en 1996. Por esos días se firmó un acuerdo entre la Argentina y México para hacer una coproducción. Obviamente, había un negocio y él necesitaba que la Argentina pusiera su parte. Como el contacto lo había hecho conmigo, me mandó el libro. Pero de todas formas tuve que enviar videos, fotos y un montón de cosas para que me eligieran.



¿Por qué tenías tantas expectativas de trabajar con él?

Creo que es uno de los mejores directores del mundo. Conocí su obra estudiando una materia de la facultad (en la carrera Historia del Arte). Antes no tenía ni idea de quién era. Pero la primera película suya que vi (El lugar sin límites) me mató. Paradójicamente, en ese momento no pensé que quería trabajar en una película suya. Lo único que pensé fue que quería ser su asistente y estar con él detrás de cámaras.



El viaje, además, te vino al pelo después de la pelea entre tu novio y Leonardo Bechini, el autor de El signo.



Sí. Me vino bien para despejarme.



¿Te fuiste mal por el escándalo?

No me fui muy tranquila. Había sido una situación bastante desagradable y lo mejor que me podía pasar en la vida era tomarme un avión, desaparecer un tiempo y después volver y pensar: Me desperté de la pesadilla.



¿Pensaste que ibas a dejar una imagen de actriz problemática y que no te iban a llamar más para trabajar?

No, para nada. Fue un conflicto en un lugar determinado, no puedo generalizar. Yo soy muy profesional, se me dio la posibilidad de filmar con Ripstein y me parece más que conveniente para un elenco tener en este momento a una actriz que trabajó con alguien tan importante. Aparte llegué y enseguida me ofrecieron hacer otra película.



¿Ya aceptaste?

Mi representante tiene que negociar la plata y el cartel. Pero me gustó el libro y lo más probable es que la haga. Se llama Traqueotomía, dirige Quique Aguilar y actúan Betiana Blum y Miguel Angel Solá.



¿Después de haber filmado en el exterior, estás más exigente para elegir los trabajos?

No puedo subir todo a ese nivel porque no conseguiría nada. Me quedaría adentro de mi casa y nunca más volvería a trabajar. Cumplí un sueño en México. Me sentí la Cenicienta, la más linda del barrio. Pero terminó y la vida sigue.



¿Seguís pensando en casarte con Mario?

Queremos casarnos en febrero. Pero todavía estoy averiguando fechas. Ahora tenemos que mudarnos porque Agustina, una de las hijas de Mario (en total tiene tres), se viene a vivir con nosotros y necesitamos más espacio.



¿Por qué decidieron casarse?

Yo tenía ganas y él estuvo de acuerdo. A veces una se quiere casar y el otro, no. En este caso, coincidimos. Y eso, te lo aseguro, no es poca cosa.